¡Patte!
Después de media hora más de
esperar al encargado de la posada, durante la cual Loup se limitó a sentarse en
el sofá con los ojos cerrados y a juguetear con lo que su sombra le había
depositado en la mano al momento de su regreso, lo que parecían ser unas bayas
rojas, y de haber reservado un cuarto, salieron a la calle en busca de algún
lugar donde cenar. Después del susto, la chica se sentía ahora más emocionada
de haberlo conocido, y ya tenía preparadas muchas preguntas para él. Loup, por
su parte, se mostraba más precavido por la lluvia, que no parecía querer
detenerse, y de la cual ya habían comprobado que solo lo lastimaba a él. Fue
por ello que decidieron no ir muy lejos, y se detuvieron en un pequeño
restaurante a unas cuantas cuadras. Loup inmediatamente se dio cuenta de que el
lugar sufría de goteras, al igual que la cafetería. Daba la impresión de
que terminaba de armar un rompecabezas en su mente, lo cual hizo que se
tranquilizara. Ciel eligió una mesa al fondo, para poder platicar sin tener que
preocuparse por que alguien escuchara la conversación. Una vez el mesero había
partido con la orden, comenzó la entrevista:
–
Muy bien, me eh asustado bastante cuando apareció tu sombra. ¿Tiene vida
propia? ¿Qué es lo que te trajo? – Preguntaba, muy emocionada.